Incremento de Agentes Cívicos en Barcelona para Mejorar Convivencia
2 de abril de 2026
Incremento de Agentes Cívicos en Barcelona para Garantizar Civismo y Convivencia en las Calles
En un esfuerzo por asegurar un entorno urbano más amable y ordenado, Barcelona ha anunciado la incorporación de 33 nuevos agentes cívicos a finales de marzo, con planes de llegar a un total de 118 agentes para el verano. Este aumento significativo se ha concentrado en los Espacios de Gran Afluencia (EGA) en lugares emblemáticos como la Sagrada Familia, La Rambla y el Turó de la Rovira, y será financiado mediante la recaudación de la fiscalidad turística con una inversión aproximada de 1,5 millones de euros. Además, se mantienen 19 agentes cívicos alrededor del Park Güell, con una inversión adicional de aproximadamente 1,18 millones de euros, como parte de las iniciativas destinadas a fomentar la convivencia y el civismo en la ciudad.
Este refuerzo específico se ha diseñado especialmente para abordar los Espacios de Gran Afluencia (EGA), áreas identificadas por el gobierno municipal para proteger las comunidades locales y comerciales, así como para mitigar los impactos negativos de la masificación turística. En comparación con los 66 agentes cívicos contratados el año anterior durante la temporada estival, el incremento de personal hasta los 118 agentes este año representa un hito sin precedentes en esta área de servicio.
Además de los nuevos agentes, se ha destinado un grupo de 66 agentes cívicos restantes, incluyendo a una decena que operan en los EGA, así como en otros puntos clave de la ciudad como Sant Antoni, la Barceloneta y Montjuïc. Con una inversión total de más de 6,5 millones de euros financiados con la fiscalidad turística, el Ayuntamiento de Barcelona tiene previsto destinar la mitad de estos agentes cívicos a zonas turísticas para fortalecer las medidas de gestión de la convivencia en espacios públicos
Los agentes cívicos desempeñan un papel fundamental en la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, garantizando la armonía y el civismo en las calles de Barcelona. Con su presencia uniformada, estos agentes operan en turnos tanto matutinos como vespertinos, incluyendo fines de semana y días festivos, con el propósito de informar, advertir y requerir a individuos en la vía pública cuyas acciones puedan afectar el funcionamiento de la ciudad, ya sean residentes o turistas. En casos que así lo requieran, tienen la facultad de reportar estas conductas a la Guardia Urbana de Barcelona (GUB) para la aplicación de sanciones, fortaleciendo la efectividad de la reciente Ordenanza de convivencia implementada en febrero.
Desde su establecimiento como una unidad operativa en 2015 bajo la gestión de BSM por encargo del Ayuntamiento, los agentes cívicos han evolucionado para responder a las demandas y retos cambiantes, cumpliendo con los estándares y objetivos del consistorio. Después de una década de servicio, estos agentes se han convertido en un pilar que promueve la responsabilidad compartida entre los ciudadanos, contribuyendo a la imagen de Barcelona como una ciudad acogedora, segura y organizada.
El personal de los agentes cívicos recibe una formación especializada antes de desempeñar sus labores en la calle, empleando técnicas pedagógicas para corregir conductas inapropiadas y documentando observaciones relevantes durante su turno. Entre sus funciones se incluyen la regulación de la movilidad, la provisión de información a los transeúntes, la gestión adecuada de residuos y la mediación para prevenir conductas perturbadoras como la alimentación de animales en espacios públicos o la presencia de perros sueltos. En definitiva, los agentes cívicos se encargan de informar, prevenir y mantener la convivencia, poniendo énfasis en comportamientos que promuevan el uso cívico y respetuoso de los espacios públicos.
El fortalecimiento del cuerpo de agentes cívicos en los EGA, que ha experimentado un incremento de 52 miembros en solo un año, refleja el compromiso municipal de gestionar de manera eficiente el turismo en la ciudad. Financiado a través de la fiscalidad turística, este esfuerzo se alinea con la visión de que los visitantes asuman la responsabilidad de sus acciones en el espacio público y que la comunidad reciba beneficios derivados de la actividad turística. Iniciativas como la reducción de terminales de cruceristas con el Puerto de Barcelona o la implementación de la zona Bus 4.0 para regular la actividad de autocares turísticos, forman parte de esta estrategia integral destinada a mejorar la convivencia en la ciudad.










